El enclave es característico; un lugar donde confluyen la ciudad y el campo, trabajamos en el límite de lo urbano. Estamos situados sobre una ladera que mira hacia la ciudad cualidad que confiere al edificio el carácter de mirador; desde nuestra parcela arranca la pendiente del terreno, sin embargo no podemos apoyarnos en el terreno para contar con la sección del mismo en nuestra estrategia pues nuestro solar es plano, aunque traslademos el concepto de contención hacia esa fachada, simplemente por un hecho de sensación de protección. La orientación impuesta por las alineaciones es manipulada para jugar con la luz a nuestro favor, dentro de los usos que asignamos a cada lado del prisma contenedor del volumen, a pesar de que demos prioridad a las vistas a la hora de distribuir.
El contexto es obvio, pues no vamos a describir cuál es el momento social, cultural, político-desastroso, etc. en el que nos encontramos. Sólo incidiremos en los modos de vida actuales que permiten una vivienda mínima, compartiendo los usos de las estancias, reinterpretando el concepto de “apartamento-loft”, al que se incorpora la pieza del garaje en planta baja, ofreciendo un producto inmobiliario más versátil que multiplica las posibilidades de uso, ora siendo garaje, otrora siendo lo que el usuario disponga en cada momento.
El problema de la extraña distribución resultante es generado por las ataduras y las incongruencias de la normativa basada en genéricas que no permiten valorar las posibilidades de soluciones particulares. El volumen contenido de la propuesta se debe precisamente a la restricción de las alineaciones y el gálibo. En los límites interpretativos de la ordenanza extraemos un cuerpo volado girado con respecto al plano principal de la fachada buscando una mayor dimensión y una proporción más adecuada de la zona de estar de la planta primera. En el límite con el espacio libre público se excepcionaliza la solución, colocando una piel quebrada y diferente que rompe la homogeneidad conceptual de la envolvente general del edificio.
Hacia la parte interior, el edificio se enfrenta contra la ladera, por medio de un gran muro de contención perforado que confiere sensación de seguridad y protección contra la ligereza aparente de la fachada que vierte sobre la ciudad. Dicha envolvente es estudiada para mostrar desde el interior el exterior y para que desde el exterior se difumine con el fondo natural de la colina, jugando a mezclar la figura con el fondo y minimizar el impacto visual. Esta dualidad se materializa también desde la otra dirección, dando una fachada con carácter urbano a la parte natural.
Se trata de un proyecto complejo e incluso contradictorio, por inclusión de varios conceptos a la vez. Sin embargo la respuesta es sencilla hasta lo evidente, tanto en la configuración programática como espacial.
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Proyecto: EDIFICIO DE 2 VIVIENDAS
Cliente: PRIVADO
Fecha: 2007
Dirección: FUENTE EL SOL, VALLADOLID
Sup. Construida: 215 m2
Presupuesto: 132.000 €