El lugar en el que se sitúa el nuevo centro es el último resquicio de lo que antes fueron las huertas de Carrechiquilla, de ahí su nombre, y del asentamiento repetido de grupos sociales marginales. Resulta un “in between” sin resolver. El ferrocarril, calles que mueren, el antiguo centro educativo y edificios de viviendas de reciente creación determinan el heterogéneo e indeterminado entorno del nuevo centro.
La propuesta responde a una configuración aditiva de volúmenes y una secuencia alterna espacios cerrados-abiertos, que recuerda en el sustrato de la idea lo que antes fueron las cajas prefabricadas que servían de viviendas temporales. Esta opción configurativa permite que el edificio se muestre como una secuencia de espacios llenos y vacíos a través de los cuales llega la luz hasta las entrañas del mismo. Con este criterio se utilizan ciertos mecanismos de control luminoso por medio de la arquitectura que busca generar no solamente espacios iluminados, sino ambientes. Otras variables de importancia son la interpretación de entender el lugar como remate visual de la calle, y la inevitable presencia del ferrocarril, que obliga a tener en cuenta que la planta de cubierta se convierte realmente en una fachada más.
Se plantea una pieza de gran longitud y dos alturas que asoma transversalmente a dicha calle con un gran vuelo, apoyándose en una “planta baja” que funciona a modo de zócalo del conjunto. De esta manera se genera el acceso principal del centro por el punto de contacto entre ambas piezas, de forma que resguarda y protege al visitante, permitiendo el acceso de los niños de manera ordenada y tranquila.
Este gran elemento lineal contiene los espacios de recepción y de uso docente en planta baja, y como elemento vertebrador del conjunto arquitectónico, la rampa accesible de comunicación con el piso superior que discurre junto a un patio que articula y da luz a esta pieza longitudinal. En la planta superior se concentran los usos más restringidos del programa como son los espacios de administración, situados en la cabeza del bloque, intercomunicados con la planta baja mediante huecos a doble altura, y los espacios de residencia de los alumnos, más íntimos y volcados al gran patio.
El paquete de aulas especiales, así como el comedor y los espacios de gabinetes y de estancia del personal conforman el elemento de “zócalo” que se distingue por tener un tratamiento de texturas y colores distintos de la gran pieza longitudinal. Éste “zócalo” se separa del elemento principal por medio de un segundo patio de escala más acotada que el primero.
Las piezas que requieren mayor superficie y altura, como son el gimnasio, la sala de usos múltiples y el taller de actividades agrarias, se van adhiriendo a la gran pieza central, pero siempre con la premisa de conseguir una gran autonomía de funcionamiento. Gimnasio y sala de usos múltiples dialogan entre ellos a través de un patio de recreo, concebido como una prolongación de estos espacios al exterior.
El destino “especial” del edificio condiciona la elección de los materiales, colores, texturas, juegos de luz, o aromas. Los criterios de selección se rigen por parámetros psicológicos y estéticos. La arquitectura propuesta incide principalmente en tres de los cinco sentidos: -tacto, vista y olfato; dejando los otros dos, gusto y oído, a la sabia interpretación de los gestores del edificio.
De esta manera se ha seleccionado la variedad cromática, teniendo en cuenta cómo afectan los colores a la percepción y qué sensaciones provocan, teniendo en cuenta un importante estudio sobre los colores en la arquitectura y su incidencia en la percepción humana.
La propuesta se manifiesta ambiciosa para completar un programa heterogéneo y algo mucho más difícil que es dar cabida a la respuesta emocional y de implicación con la función que tiene asignada el centro. Sin embargo, la perspectiva de nuestro planteamiento tiene en su punto de vista el infinito, pues se presenta a la vez como un contenedor capaz de adaptarse y mutar a distintas formas de interpretar el edificio, para ser más versátil e interactuar con sus usuarios de manera distinta cada vez.
Proyecto: Centro de educación Especial
Cliente: Administración Regional. Junta de Castilla y León.
Fecha: 2006
Dirección: Palencia
Sup. Construida: 5.100 m2
Presupuesto: 5.600.000 €